Anillamiento de flamencos, una experiencia única en la península de Yucatán

En La Reserva de la Biosfera de Ría Lagartos se viene organizando desde hace unos años la actividad de anillar flamencos para obtener datos que les permitan conocer más sobre esta especie y sus movimientos migratorios. La actividad está abierta para voluntarios, así que hasta allí nos fuimos y fue toda una experiencia!!!

Desde hace unos años la organización Niños y Crías CA junto a la Reserva de la Biosfera de Ría Lagartos organiza un anillamiento de flamencos.
La idea es anillar a unos cientos de flamencos para obtener datos que les permiten conocer más sobre esta ave y sus movimientos migratorios en la península de Yucatán y fuera del territorio mexicano.

Con esta actividad
se busca un mayor
control y cuidado
de los flamencos

De esta manera vamos conociéndolas más y controlando su población para que cuidemos mejor su conservación. A menudo se nos olvida lo depredadores que llegamos a ser los seres humano, aunque sea sin querer.

La actividad se divide en dos jornadas de voluntariado. Para todo aquel que se quiera apuntar se debe pagar la cuota de 845 pesos adultos y 445 pesos niños. El dinero se invierte en la actividad de la reserva y te dan una gorra y una camiseta conmemorativa.

El anillamiento se reliza en la bonita y tranquila población de Cuyo, en la península de Yucatán. Aquí encontramos cómodos hostales donde alojarnos o tenemos la oportunidad de acampar en la estación de campo de El Cuyo o en la playa.

La primera jornada es en la tarde del sábado y se trata de capacitarnos para poder anillar los flamencos el día siguiente. Así que, después de una larga elocuencia en presentaciones y agradecimientos a los implicados en el proyecto, te aleccionan con una charla y una práctica de cómo tratar al animal correctamente. Además se planifica y se hacen los equipos para el duro y emocionante día que te espera al alba.

Salimos a las 3:30 de la madrugada del domingo en un bus, contratado por la organización, hacia la zona donde tenían instalado todo el tinglado: dos corrales, vallas de protección, clínica veterinaria, corral de recuperación, 8 puntos distribuidos alrededor de los corrales con sus equipos para anillar y pesar, los organizadores, los voluntarios… sólo faltaban los flamencos.

Nos podemos inscribir
como voluntarios para tener
esta fantástica experiencia
en plena naturaleza con
los flamencos

Así que al llegar a la laguna nos colocamos en dos filas paralelas formando una cadena humana agarrados de las manos. Estas dos filas humanas forman un embudo al cual son atraídos los flamencos juveniles antes de romper el alba. Mientras los profesionales los van arreando por detrás sin dejarles escapatoria por la espalda, nuestro embudo humano los lleva hasta la orilla. Aquí hay unas vallas protectoras en forma de embudo invertido que los conduce hasta los corrales, siguiendo con la misma técnica de irles azuzando por detrás. Es importante el detalle que los flamencos juveniles no son capaces de volar todavía.

Una vez metidos en los corrales, esperas tu turno hasta que uno de los profesionales te entrega un flamenco: mientras cargas con él le anillan sus frágiles patitas, lo pones a pesar, lo llevas a que le saquen sangre y lo regresas a la orilla para devolverlo a su hábitat natural. Un poquillo aturdidos por ahí se van todos graciosos. Vaya momento!!

En medio de ese paraje realmente increíble, con las bandadas de flamencos adultos vigilantes de sus retoños desde la laguna… realmente vives una experiencia mágica. Cuando te dan tu primer flamenco, la indescriptible sensación de emoción que te recorre es única. Y cuando lo liberas, lo más!!

La jornada acaba a las 9 de la mañana con unos tacos de cochinita pibil y café compartido con los compañeros de aventura. Si te apuntas para la próxima no te arrepentirás!

Buen camino viajero!!